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¿Qué hace falta para tener éxito en nuestros tiempos?

Julio Sánchez Maríñez

17 de December de 2024

¿Qué nos hace exitosos? ¿Qué explica que algunos destaquen y lleguen a sobresalir en sus vidas y desempeño profesional o emprendedor? ¿De qué depende que superemos los obstáculos en nuestro empeño por avanzar hacia nuestros propósitos y alcanzar nuestras metas? Estas preguntas han merecido la atención y han sido a lo largo del tiempo objeto de estudio y debate por parte de psicólogos, sociólogos, educadores y filósofos, entre otros científicos, intelectuales e incluso formuladores de políticas públicas o institucionales.

En 2008, siguiendo a otras interesantes publicaciones (The Tipping Point, en 2000, Blink, en 2005), Malcolm Gladwell capturó y cautivó la atención y el interés de miles de lectores y de muchos estudiosos e interesados a las respuestas a tan importantes preguntas con su libro Outliers: The Story of Success.[1] En este libro Gladwell presentó sus análisis afirmando que el éxito resulta de una combinación única y complicada de factores cuya convergencia plataforma las posibilidades de alcanzarlo.

El talento es necesario, pero no suficiente

Contraviniendo a explicaciones comunes, Gladwell insiste en demostrar que el talento individual es necesario, pero no suficiente para alcanzar el éxito y que una mezcla única de factores intencionales y accidentales convergen para dar cuenta del éxito (o del fracaso). Las explicaciones de Gladwell, algunas muy controversiales, se sustentan en estudios comprensivos de casos de éxito tan diversos como los de Bill Gates, Mozart, los Beatles, la Canadian Hockey League, J. Robert Oppenheimer y Bill Joy, entre otros.

Además del talento (necesario, pero no suficiente), el autor subraya el papel de las oportunidades, de extensa acumulación de trabajo de desarrollo de las competencias y habilidades, de factores culturales, de lo que denomina como inteligencia práctica e incluso de la suerte, en esa compleja combinación de factores.

Las 10 mil horas

Entre los componentes más resonantes entre los identificados por Gladwell como parte del conjunto de factores que pueden dar cuenta del éxito profesional o personal se encuentra el de las 10 mil horas de práctica. Apoyándose en su revisión de la literatura de la psicología, Gladwell destaca que se necesitan 10.000 horas de práctica para dominar con maestría una habilidad o competencia. El documenta, entre sus ejemplos, como Mozart, al momento de componer una de sus obras de consagración, a los 21 años, tenía ya 10 años acumulados de intensa y extensa práctica musical en conciertos. Otro cautivante ejemplo es el de los Beatles, quienes en 1960 fueron invitados como banda para amenizar en nada elegantes clubes de striptease en Hamburgo, Alemania, donde por magra paga y muy secundaria atención tocaron por 8 horas, 7 días a la semana, antes de destacarse por sus primeros éxitos internacionales en 1964. Gladwell concluye que, sin la oportunidad y la dedicación de una práctica intensa, prolongada y preparatoria, nadie, no importa el talento que tenga, puede tener un éxito excepcional en un campo determinado, siendo válida esta regla en todas las culturas y disciplinas.

A este respecto el autor insiste en la combinación de las 10 mil horas práctica intensa, prolongada y preparatoria junto a la oportunidad de poder acumularlas. 10 mil horas que, considerando 8 horas por día, unos 5 días por semana, equivaldrían a invertir casi 5 años para desarrollar una maestría excepcional.

Los consejos de Tom Friedman

En una interesante conferencia en el Aspen Leaders Action Forum desde la Universidad de Colorado, Thomas L. Friedman, el acucioso periodista y escritor, columnista de The New York Times especializado en temas de globalización, tecnología y relaciones internacionales, abordó el tema de los consejos que ofrecía a los jóvenes con base a los que daba a sus hijos.

El afamado autor de The world is flat, The Lexus and the Olive Tree: Understanding Globalization y de Thank you for Being Late: an Optimist’s Guide to Thriving in the Age of Accelerations, explica sus 4 consejos según podemos ver en este enlace:

1- Piensa como un inmigrante y mantente hambriento.
No cuentes con un legado. Identifica las oportunidades y busca aprovecharlas con mayor vigor que cualquier otra persona. Mantente hambriento.

2- Piensa y actúa como un artesano y ten orgullo.
Concibe tu trabajo con un sello individual que merezca orgullosamente colocar tus iniciales en sus resultados por el nivel de valor agregado que tengan.

3- Siempre piensa como una nueva empresa en Silicon Valley: siempre en beta.
Siempre piensa en ti mismo como una obra en progreso, siempre aprendiendo, reaprendiendo, en rediseño, en reingeniería, en reinvención.

4 – Piensa como una camarera en Perkins’  Panqueques House en Minneapolis.
Piensa emprendedoramente en todo lo que hagas, como esa camarera hace con aquello sobre lo que tiene control: decidir (y decir) al cliente que ha puesto extra fruta en su pedido.

El testimonio de Will Smith

Will Smith, el actor que saltó a la fama por su actuación en The Fresh Prince of Bel-Air y ya hoy ganador de 4 premios Grammy y un premio Golden Globe, entre otros varios premios, reconocimientos y nominaciones, coincide con los planteamientos de Malcolm Gladwell. “Nunca me he visto a mí mismo –nos dice- como particularmente talentoso. En lo que soy excelente es, de manera ridícula, enfermiza, en mi ética de trabajo. ¿Sabes?, cuando otros están durmiendo, yo estoy trabajando, cuando otros están comiendo, yo estoy trabajando. La separación de talento y habilidad es uno de los conceptos más grandemente malentendidos por gente que trata de ser excelente, que abriga sueños de cosas que quiere hacer o lograr, es que el talento lo tienes de manera natural, pero la habilidad solo se desarrolla a través de horas y horas y horas de trabajar tu oficio.”

Smith refiere cómo, al enfrentar un reto o encomendarse a un propósito, resulta crítica la decisión de dar el primer paso al considerar qué tan grande es la tarea o el esfuerzo que habrá que desplegar. Cuenta que, para él, la tarea nunca es inmensa, porque la ve como un ladrillo a la vez hasta levantar la pared. “Aprendí siendo muy joven que tu no tratas de construir una pared, tú no te enfocas en construir una pared, no dices que vas a construir la pared más grande, más monstruosa, más grandiosa, que ha sido construida, tu no empiezas así. Tú dices: voy a colocar este ladrillo de manera tan perfecta como se pueda colocar un ladrillo; no habrá un ladrillo en la faz de la tierra que haya sido colocado de manera tan perfecta como lo voy a colocar en estos próximos 10 minutos. Y tú haces eso cada día, día tras día, y pronto vas a tener una pared.”

¿Habrán dado respuesta Malcolm Gladwell, Thomas Friedman y Will Smith a las preguntas con las que iniciamos este post?

Las opiniones dadas por Smith en el video citado en este artículo tienen valor en sí mismas como recomendaciones para ser exitosos, como en efecto él lo ha sido.  Esto no se extiende a ningún incidente protagonizado por el actor, porque no aprobamos los hechos de violencia bajo ninguna circunstancia.


[1] Gladwell, M. (2008). Outliers: The story of success. NYC: Little, Brown and Company. Publicado en español con el título “Outliers (Fuera de serie): ¿Por qué unas personas tienen éxito y otras no”

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