El tecnológico de Santo Domingo – 2 de 2 –
Julio Sánchez Maríñez
Apoyados en nuestros primeros 50 años como un legado que inspira y nos mueva al futuro, refirmándonos como el Tecnológico de Santo Domingo, República Dominicana, podemos y debemos retomar principios similares a los que nos referimos para lo curricular, ahora con relación a nuestro quehacer científico y tecnológico.
“Todo el historial del INTEC con este sello originario, conservado a lo largo de toda su trayectoria, permite insistir en que al definir sus propósitos estratégicos INTEC se proyecte como partner de preferencia en el desarrollo científico-tecnológico y productivo nacional para los sectores gubernamentales y empresariales y, en general, de todos los actores relevantes implicados en la transformación social del país. Hoy, tanto o más que nunca antes, tiene sentido la insistencia en ese posicionamiento de cara a los retos y demandas que presentan las revoluciones técnico- económicas como la cuarta revolución industrial.” [1]
El legado de la vinculación

Y es que en la dotación genética del INTEC nos viene, como programación indeleble, el compromiso de, en alianza con instancias gubernamentales, empresas y organizaciones de la sociedad civil, contribuir decisivamente a la transformación social del país y su desarrollo competitivo y sostenible con nuestro quehacer en investigación académica y tecnológica, proyectos de innovación y emprendimiento. Desde sus primeros años, como una novedad en el sistema de educación superior dominicano, el INTEC se proyectó hacia la sociedad con la temprana fundación de dos centros de investigación y acción, el Centro de Estudios de la Educación (CEDE-INTEC) y el Centro de Estudios y Asistencia Técnica (CEAT-INTEC). Esta vocación de vinculación del INTEC con distintas instancias de la sociedad, se enmarcaba y se ha enmarcado siempre en su definición como universidad situada, enraizada y responsiva a las necesidades de transformación y desarrollo del país. Así lo planteaba Manuel Cocco en uno de nuestros documentos fundacionales:
“Una parte del esquema educativo del Centro INTEC es el desarrollar un conjunto de relaciones entre el INTEC como totalidad y los sectores productores del país dentro de un marco de arreglo que beneficie a cada uno sin privar a nadie de su independencia de acción.” [2]

En ese documento Cocco remitía a las declaraciones fundacionales del INTEC, en el contexto de la década de los 70´s, cuando se constataba “la carencia de centros de investigaciones aplicadas que pudieran servir de soportes a las instituciones nacionales en la solución de grandes problemas científicos y tecnológicos”. Tanto el CEDE/INTEC, como vehículo de pensamiento crítico, espacio de participación e instrumento de intervención en el sector educativo, empezando por la propia comunidad de estudiantes y profesores del INTEC, como el CEAT/INTEC, como enlace entre el Instituto y los sectores productivos, para ofrecer a estos últimos soluciones científicas y tecnológicas y servicios técnicos y de capacitación y adiestramiento, propiciando un desarrollo económico y social, respondían a esa carencia y a esos propósitos.
INTEC tiene, así, como parte de su acervo institucional una tradición de apertura y proactividad en la procura, establecimiento y desarrollo de formas de vinculación, relaciones inter-institucionales y alianzas nacionales e internacionales que han dado sus muy provechosos frutos y se muestran con sus realidades o sus huellas en el mismo tejido institucional, en sus centros y observatorios, en sus laboratorios y edificaciones, en sus programas y proyectos.
Construyendo e inspirándose en esa tradición y acervo, cada etapa en la vida institucional ha sido escenario de renovados esfuerzos por el desarrollo de las relaciones de vinculación y las alianzas en beneficio del cumplimiento por el INTEC de sus responsabilidades misionales y sus programas y proyectos, así como de las necesidades de los propios vinculados y aliados y la sociedad dominicana toda.
Reconociendo los logros alcanzados, en sus próximos 50 años el INTEC debe destacarse significativamente por el impulso a la vinculación, en sus distintas formas y modalidades y con sus diferentes grados de alcance, consolidando, desarrollando y ampliando las relaciones inter-institucionales y las alianzas nacionales e internacionales que sean realmente virtuosas por sus resultados tangibles. Al persistir y mejorar en nuestra aspiración de constituirnos indiscutiblemente como socio o partner de preferencia de los sectores productivos, gubernamentales y de la sociedad civil para la transformación social del país y su desarrollo sostenible en todos los órdenes, debemos, eso sí, hacerlo siguiendo la recomendación de Frank Rhodes, rector emérito de Cornell University, de que la universidad debe ser “constructivamente asociada” pero, siempre, “académicamente independiente.[3]
El legado de la investigación y la innovación con impacto en la sociedad
A lo largo de estos primeros 50 años, el compromiso de INTEC con la investigación científica y académica es irrenunciable. Aun en los tiempos más difíciles en el plano financiero, INTEC ha dispuesto de partidas presupuestarias propias, por mínimas que hayan sido, para apoyar la investigación. Así han sido también sus esfuerzos por atraer, acoger y mantener investigadores calificados como parte de su profesorado.

Como lo ha venido haciendo, al mirar a sus próximos 50 años, el INTEC debe insistir en su compromiso -y en metas de mayor productividad- con la investigación y las publicaciones científicas de indiscutible calidad y relevancia de acuerdo a estándares internacionales prevalecientes. Pero no debe perder de vista en ningún momento que, como el tecnológico de Santo Domingo, República Dominicana,

INTEC debe privilegiar la promoción y el apoyo sostenidos a la investigación en su sentido más amplio, incluyendo aquella orientada a la solución de problemas y satisfacción de necesidades prácticas de los sectores productivos y de la población, generando diseños, técnicas, procedimientos y fórmulas, mejoras de procesos y productos, prototipos en sus distintas etapas de desarrollo, que puedan ser aprovechados y transformados en distintas modalidades de innovación por parte de empresas privadas o públicas, organizaciones de servicios y, en general, agentes operando en los mercados y en la sociedad.

Con este norte, proyectos propios del profesorado así como de los estudiantes, como parte de sus actividades formativas, como es el caso de los capstone courses y otros cursos especiales, se podrá procurar la vinculación de esos proyectos con los sectores productivos y agentes en los mercados, recabando su apoyo y participación, promoviendo el posicionamiento del INTEC como partner de preferencia en el desarrollo científico-tecnológico y productivo nacional, intentando desatar una espiral de iniciativas relevantes y pertinentes a las necesidades de transformación productiva, económica y social de la nación. Como tecnológico, el INTEC puede armonizar la evaluación de su producción académica, científica y tecnológica, referida a distintos estándares e indicadores, pero nunca reemplazando u obviando el que le corresponde de manera central por su opción misional particular: el impacto y la contribución efectivas en la transformación productiva, económica y social de la nación y su desarrollo sostenible.
El legado como espacio de indagación, debate y concertación
En su rol crítico, INTEC ha sido espacio, foro, tribuna y agente de intercambio, debate, formulación de propuestas y búsqueda de acuerdos en torno a los más importantes asuntos de distinto orden y naturaleza, siempre preservando su naturaleza académica, apartidista, pluralista y de exclusivo compromiso con la objetividad, la búsqueda de la verdad y de las mejores soluciones a los problemas nacionales. Asimismo, ha sido partícipe de escenarios y estructuras en las que su representación se ha atenido a esos principios y valores al aportar lo mejor de su experiencia y capacidades. En la tradición y legado de haber sido escenario para la formulación de Plan Educativo, en 1990, como propuesta de rescate y relanzamiento del sistema educativo dominicano, antecedente de los subsecuentes planes quinquenales de educación, nuestro INTEC en sus próximos 50 años debe continuar siendo ese lugar de encuentro plural, democrático, propositivo y de búsqueda de consenso productivo.

INTEC ha acumulado un gran legado que inspira y nos mueve al futuro en lo curricular, en la vinculación, en sus aportes al desarrollo científico y tecnológico, a la investigación académica y aplicada y a la innovación. En nuestros próximos 50 años hay que insistir, profundizar y actualizar incesantemente, sistemáticamente, en preservar y enriquecer ese legado, como institución siempre innovadora, porque cada vez más vale aquello de que cuando nos sabíamos todas las respuestas, nos cambiaron todas las preguntas. Y, como en los portales web, hay que mantener a mano el banner de “en construcción”.
[1] Sánchez Maríñez, Julio (2020). Exposición de la propuesta para el ejercicio de la Rectoría del Instituto Tecnológico de Santo Domingo. Documento presentado a la Junta de Regentes y a la comunidad académica del INTEC.
[2] Cocco, Manuel A. (1980). El rol de los centros en el Modelo INTEC. Documentos INTEC, Vol. 5
[3] Rhodes, F. H.T. (1999) The New University, en: Challenges Facing Higher Education at The Millenium, Capítulo 17, edited by Werner Z. Hirsh and Lue E. Weber. Washington, D.C: The American Council on Education and The Oryx Press.