El tecnológico de Santo Domingo – 1 de 2 –
Julio Sánchez Maríñez
Cuando nuestro Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) celebraba sus primeros 5 años de existencia, en 1977, el fundador y ex Rector de la universidad, Eduardo Latorre, presentó un documento, “Principales Objetivos del Instituto Tecnológico de Santo Domingo”, con importantes reflexiones en el marco de la conmemoración de ese aniversario.[1] Ese tipo de ejercicio, compartido por nuestros fundadores y primeros adherentes, de reflexionar continuamente sobre la misión, los propósitos y enfoque del Instituto, tal como se ha recogido parcialmente en la serie Documentos INTEC, nos invita hoy, a cinco décadas de nuestro momento fundacional, a dar continuidad a esa práctica de reflexión crítica continua sobre nuestros para qué, por qué y cómo en nuestro quehacer institucional.

En medio de la celebración de nuestros primeros 50 años, procurando reafirmarnos como el tecnológico de Santo Domingo, de la República Dominicana, nos entusiasma y llena de orgullo como comunidad académica la grata sucesión de noticias y novedades que confirman el posicionamiento que nuestro INTEC ha ido logrando a través de estas cinco intensas décadas de consagrada dedicación a la prosecución de la excelencia académica, al cultivo de la creatividad y la innovación y de las distintas contribuciones al desarrollo científico y tecnológico de nuestro país.

La constatación de la capacidad creativa e innovadora de nuestros estudiantes ha quedado probada consistentemente a través de significativas demostraciones. Entre las más celebradas han estado las consistentes en los premios obtenidos por el equipo Apolo 27 al ganar en 2022 el primer lugar mundial de la división universitaria en elStem Engagement Award del NASA Human Exploration RC 2022, que organiza laAdministración Nacional de Aeronáutica y el Espacio(NASA), después de que en 2020 obtuviera el primer lugar mundial y el “System Safety Award”(Premio de la Seguridad del Sistema) en la competencia delDesafío Rover de Exploración Humana, que se realiza anualmente, y en el que participan equipos de decenas de países. Otra manifestación sobresaliente lo han sido los más de120 productosdiseñados este año por estudiantes de INTEC de la mano deempresas manufacturerasde República Dominicana, como parte una iniciativa institucional que despliega la universidad a través de suÁrea de Ingenierías desde el año2014 y que, ahora, se enmarca en el programa “Diseña con la Industria”,como iniciativa conjunta del INTEC, elMinisterio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM),laOficina Nacional de Propiedad Intelectual (ONAPI)y laAsociación Nacional de Empresas e Industrias de Herrera (ANEIH). Esto para solo mencionar algunos de los más sonoros ejemplos de esa capacidad creativa e innovadora que cultivamos y perseguimos.

Seguimos desplegando nuestro liderazgo innovador en nuestra oferta formativa, como quedó demostrado en nuestros últimos actos de graduación, en los que investimos como tales a 1,800 nuevos profesionales, incluyendo a los primeros 9 ingenieros en Ciberseguridad del país y a las primeras promociones en Ingeniería Biomédica y en Ingeniería Logística y de Transportedel país, tres programas nuevos en el INTEC y únicos en el sistema de educación superior nacional. En estos 50 años un 36 por ciento de nuestros casi 35 mil egresados lo han sido en ingenierías, un área en la que las universidades dominicanas y latinoamericanas acusan un importante déficit vis a vis las urgentes necesidades de desarrollo científico-tecnológico.

Y para redondear en la mención de estos hitos, de gran regocijo ha sido el haber ingresado en la posición 801-1000 entre las 1400 mejores universidades del mundo que lograron entrar a la clasificación realizada en el prestigioso ranking mundial QS de la empresa británica Quacquarelli Symonds (QS), liderando así al restringido par de universidades dominicanas que entramos en dicho ranking.
Estos y otros logros que sería prolijo enumerar, dan sustentación al lema que hemos adoptado en la conmemoración de nuestro cincuentenario: Un legado que inspira y nos mueve al futuro.
Nuestro legado en lo curricular
INTEC fue fundado con una impronta misional particularmente atrevida y ciertamente única en el contexto de la educación superior dominicana: “contribuir a la transformación social del país, a la promoción continua de la calidad de la vida de sus habitantes y a la preservación de su patrimonio moral y material para legarlo mejorado a las generaciones por venir, mediante la educación superior, el desarrollo de la cultura, la investigación y la divulgación científica y tecnológica”.

Tal como expresara Eduardo Latorre, la propia elección de su nombre fue fruto de una opción debatida y propositiva: “Una de las razones por las que se eligió el nombre de Instituto Tecnológico fue precisamente para diferenciar la institución universitaria de la clásica universidad.”[2] Dada la formación de los fundadores del INTEC debemos advertir que tuvieran como referencias modelos universitarios como el Rensselaer Polytechnic Institute, fundado en 1824, el primero históricamente en su clase, u otros similares como Massachusetts Institute of Technology, New Jersey Institute of Technology, Rochester Institute of Technology, California Institute of Technology, entre otros. Sin desmedro de otros componentes curriculares de la educación superior, este modelo universitario surgió privilegiando la base científica y tecnológica en sus respectivos currículos y programas en todas las áreas y en todo su quehacer académico.
Esta opción por una formación de sólidas bases científicas y tecnológicas para todo el quehacer formativo del INTEC queda firmemente explícito en los planteamientos del fundador Miguel Angel Heredia en su documento “El principio de “excelencia académica” en el INTEC.”[3]
“Una concepción más amplia [que la de las universidades tradicionales europeas y norteamericanas] pugnó por actualizarse en la etapa formativa del Instituto Tecnológico de Santo Domingo. Se trataba esencialmente de fomentar la formación del espíritu científico, en contraste con la práctica tradicional de acumular conocimientos. Este punto de vista reposaba en el convencimiento de que el desarrollo científico-tecnológico contemporáneo sigue un ritmo tan acelerado que cualquier acumulación “enciclopédica” está condenada a una obsolescencia más o menos rápida. Se considera en cambio que es indispensable generar la capacidad de investigación científica y de generación teorética para poder asimilar los aportes científicos recientes y a la vez participar en la gran revolución científico-tecnológica de nuestro tiempo.”
Hay que convenir en la indiscutible cualidad de visionarios de los fundadores del INTEC al asumir tan tempranamente una postura a la que muchos se adhieren hoy cuando arribamos a similares conclusiones frente a los desafíos de la denominada cuarta revolución industrial.
De esta manera, nunca como hoy, inspirados en este legado, debemos insistir en asegurar la formación de ese “espíritu científico”, de pensamiento analítico y crítico sobre bases científicas y tecnológicas, orientadas a la creatividad y la innovación, como piedra angular curricular en toda la oferta formativa del INTEC, sin excepción, con prioridad a cualquier tentación de sustituir tal énfasis por la acumulación “enciclopédica” de datos y hasta de conocimientos que saturen innecesariamente los planes de estudio de nuestros estudiantes.
[1] Latorre, Eduardo (1978). Principales Objetivos del Instituto Tecnológico de Santo Domingo. Documentos INTEC, Vol, 3
[2] Latorre, Eduardo, ob. cit. pag. 78
[3] Heredia, Miguel Angel (1980). El principio de “excelencia académica” en el INTEC. Documentos INTEC, Vol, 5, pag. 136