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Reconocer y valorar las distintas inteligencias

Julio Sánchez Maríñez

17 de December de 2024

¿Cómo se distribuye el talento: entre inteligentes y no inteligentes? ¿O podemos hablar, más bien, de diversos talentos? ¿Es eso que hemos llamado inteligencia general –y que miden muchas pruebas o tests- el rasero único para estimar nuestras capacidades?

Navegando a contracorriente, Howard Gardner, profesor distinguido en the Harvard Graduate School of Education, nos regaló en 1983 Frames of Mind, libro con el que distanció del punto de vista tradicional que concibe la inteligencia en sus dimensiones lingüística y matemática y medida principalmente mediante una prueba cognitiva estandarizada.[1]

Gardner ha desarrollado la teoría de las inteligencias múltiples, más ampliamente expuestas en su Multiple Intelligences, de 1993, partiendo de un intento de explicar cómo funciona la mente.[2]

Con la teoría de las inteligencias múltiples, Gardner propone reconocer varias capacidades cognitivas, relativamente independientes, pero que interactúan entre sí. Más allá de una única “inteligencia “general, como la que se pretende medir mediante el “cociente intelectual” o IQ, el autor ha identificado un número no exhaustivo de “inteligencias”. Inicialmente, este conjunto de “inteligencias” ascendió a las siguientes ocho: 1) lingüística, 2) lógico-matemática, 3) musical, 4) espacial, 5) corporal – kinestésica, 6) naturalista, 7) intrapersonal, y 8) interpersonal.[3]

Esta teoría se diferencia del enfoque tradicional que pone un gran énfasis en las habilidades derivadas de la inteligencia lingüística y matemática, y desconoce otros tipos de inteligencia, minimizando los talentos  de las personas que los exhiben, que pueden ser de importancia crítica para el desempeño artístico, como en la música, la danza, la pintura, el diseño en general, los deportes, las relaciones humanas, los negocios, el emprendimiento, y otras tantas actividades humanas. Para Gardner, así, no se trata de si una persona es inteligente sino de qué manera es inteligente.

“El mayor potencial de un enfoque de inteligencias múltiples para la educación surge del concepto de perfil de inteligencias. El perfil de inteligencia de cada estudiante consiste en una combinación de fortalezas y debilidades relativas entre las diferentes inteligencias: lingüística, lógico matemática, musical, espacial, corporal-kinestésico, naturalista, interpersonal, intrapersonal, y (al menos provisionalmente) existencial.” (Gardner:2006)

Diversas “inteligencias” pueden coexistir en una misma persona

Varias inteligencias pueden coexistir en una misma persona, si bien algunas serán más desarrolladas o dominantes que otras. No se trata de una tipología de personas según el tipo de inteligencia.  Gardner lo deja claro de la siguiente manera:

“Las inteligencias no están aisladas; pueden interactuar entre sí en un individuo para producir una variedad de resultados. Por ejemplo, un bailarín exitoso debe combinar música, espacio e inteligencias corporales-kinestésicas; un novelista de ciencia ficción debe usar lógica-matemática, inteligencias lingüísticas, interpersonales y algunas existenciales; un abogado litigante efectivo debe combinar inteligencias lingüísticas e interpersonales; un camarero habilidoso utiliza lenguaje, espacio, inteligencias interpersonales y corporal-kinestésicas; y un biólogo marino necesita fuertes inteligencias naturalista y lógico-matemática.”[4]

En otras palabras, esta teoría sostiene que, en lugar de varias capacidades intelectivas relativamente independientes, varias inteligencias interactúan en una misma persona, cuyo perfil es, entonces, complejo, en lugar de ser determinado por una única inteligencia “general” o por solo una de las múltiples inteligencias.

Las personas combinan sus inteligencias en los grupos

Resulta también muy interesante que, para Gardner, las distintas inteligencias no solo pueden coexistir e interactuar en una misma persona, también pueden verse combinadas con el aporte

de distintos integrantes de grupos de estudio o trabajo. “Las inteligencias pueden interactuar de dos maneras: dentro del estudiante y entre estudiantes”, nos dice.

Este planteamiento refuerza el valor de los grupos, especialmente de los que se caractericen por la diversidad de sus integrantes, por las posibilidades que abren para combinar los distintos perfiles de inteligencia que estos aporten para el funcionamiento de los mismos y la calidad de su desempeño y resultados. En el ámbito académico, este enfoque ofrece sustentación a las ventajas atribuidas a grupos interdisciplinarios para el despliegue de la creatividad y la solución innovadora de problemas, siendo estos grupos más ventajosos que los homogéneos.

No se trata de “estilos de aprendizaje”

Una aclaración necesaria es la de que el enfoque de las inteligencias múltiples no se traslada directamente al planteamiento de distintos “estilos de aprendizaje”. Por “estilo de aprendizaje” se alude a maneras particulares o especificas  cómo un individuo aborda y procesa determinados contenidos y objetivos de aprendizaje.[5] Independientemente del valor heurístico y práctico de los enfoques sobre “estilos de aprendizaje”, la teoría de las inteligencias múltiples insiste en perfiles de inteligencia, es decir, en como distintas inteligencias se combinan en cada persona en particular, con algunas dominantes o más desarrolladas que otras, pero sin reducir la complejidad de esos perfiles a correspondencias biunívocas entre una inteligencia específica y un individuo particular. De esa manera, salvo en casos extremos, cada persona reúne en distintos grados varias inteligencias, unas más “fuertes” que otras, pero, por lo general, no está dotada exclusivamente de una sola de ellas.

Lo anterior no resta o elimina valor a la avenida de investigación y de intervenciones basadas en la noción de “estilos de aprendizaje”, pero evita confundir la teoría de las inteligencias múltiples y de los perfiles de inteligencia como combinaciones particulares de fortalezas y debilidades relativas entre diferentes inteligencias, con la especificación de un “estilo de aprendizaje” particular.

Otras inteligencias: la inteligencia emocional, de Goleman

Con su libro Emotional Intelligence de 1995, Daniel Goleman, ha cautivado la atención de psicólogos, educadores y público en general, con su noción de inteligencia emocional (la cual coincide en buena medida con las inteligencias intrapersonal e interpersonal identificadas por Gardner).

Sin reducirse a ello, la noción de inteligencia emocional de Goleman destaca la importancia de las emociones y sensibilidades, como también de su manejo apropiado en las relaciones interpersonales y en el desempeño social y profesional.[6]

La inteligencia emocional refiere a la capacidad de comprender nuestros estados de ánimo e inclinaciones emocionales y los de otras personas en nuestro entorno y la capacidad de modular o regular los comportamientos que derivan de esos estados de ánimo e impulsos emocionales.  En línea similar a la propuesta por Gardner, Goleman entiende que el coeficiente intelectual –el famoso IQ- da cuenta tan solo del 10% al 20% del éxito en la vida de una persona y que la inteligencia emocional juega un papel de suma importancia en dicho éxito.

Somos inteligentes de maneras distintas

Tanto la teoría de las inteligencias múltiples como la de la inteligencia emocional merecen mayor atención y discusión que la que le hemos ofrecido aquí. Lo más importante es reconocer que existen variadas inteligencias, como las identificadas por Gardner y por Goleman, y que podemos ser inteligentes de distintas maneras, más que clasificables como inteligentes o no inteligentes según un tipo particular de inteligencia.



[1] Gardner, H. (1983). Frames of mind: the theory of multiple intelligences. New York: Basic Books

[2] Gardner, H. (2006). Multiple intelligences: New horizons. New York: BasicBooks.

[3] Posteriormente tanto Gardner como otros autores han referido a otras “inteligencias”, de modo que no debe considerarse la lista inicial como exhaustiva.

[4] Moran, S., Kornhaber, M., & Gardner, H. (2006). Orchestrating multiple intelligences. Educational leadership, 64(1), 22.

[5] Ver al respecto a: Kolb, D. (1976, 1985). The Learning Style Inventory. Boston, Mass.: McBer and Company, y a Schmeck, R. (1993). Learning Styles and Learning Strategies. New York: Plenum Press.

[6] Goleman, D. (1995). Emotional intelligence: Why it can matter more than IQ for character, health and lifelong achievement. New York: Bantam Books.

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