Tradición y Cambio: el Instituto como Institución de Vanguardia

Julio Sánchez Maríñez

29 de November de 2021

Pocas instituciones tienen una tradición tan respetable y trascendente como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo. Al aproximarse a 50 años de existencia, que cumpliremos al doblar de la esquina, en 2022, INTEC exhibe importantísimos logros y aportes que le hacen ocupar un lugar protagónico en la sociedad dominicana.

INTEC fue fundado con la impronta misional de constituirse como universidad innovadora y complementaria en el contexto de la educación superior dominicana, comprometida con la transformación social del país con la procura de la excelencia académica en todos sus aportes al desarrollo intelectual, científico y tecnológico de nuestra sociedad.  

En este contexto misional, ¿qué nos dice su nombre?

Dada la formación de los fundadores del INTEC es plausible pensar que al decidir su nombre como instituto tecnológico tuvieran como referencias modelos universitarios como el Rensselaer Polytechnic Institute, fundado en 1824, el primero históricamente en su clase, u otros similares como Massachusetts Institute of Technology, New Jersey Institute of Technology, Rochester Institute of Technology, California Institute of Technology, entre otros.

¿Qué caracteriza este modelo de instituto o universidad tecnológica? No lo caracteriza una concepción estrecha de “tecnológico”; sin desmedro de otros componentes curriculares de la educación superior, este modelo universitario surgió privilegiando la base científica y tecnológica en sus respectivos currículos y programas en todas las áreas y en todo su quehacer académico.

Tal vez el más emblemático entre los institutos que siguen este modelo, el Massachusetts Institute of Technology, se describe a sí mismo en los siguientes términos:

“En MIT disfrutamos una cultura de aprender haciendo. En los 30 departamentos de nuestras cinco escuelas y una universidad, nuestros estudiantes combinan el rigor analítico con la curiosidad, la imaginación divertida y el apetito por resolver los problemas más difíciles al servicio de la sociedad.”

INTEC, como universidad decididamente empeñada en alcanzar los más altos estándares del quehacer académico, ha abrazado desde su fundación propósitos de formación integral y armónica con base en el conocimiento, la objetividad científica y la iniciativa creadora y constructiva, enfatizando su medular vocación social, al haber sido creada, tal como rezan sus Estatutos Generales:

“para contribuir a la transformación social del país, a la promoción continua de la calidad de la vida de sus habitantes y a la preservación de su patrimonio moral y material para legarlo mejorado a las generaciones por venir”.

Creo que ser herederos de tan dilatada y honorable tradición implica para nosotros una fuente de gran orgullo como también de profundo compromiso.  Las tradiciones nos marcan y nos nutren.  Como dice el estribillo de la clásica película El violinista en el Tejado[1]: “Tradición, Tradición, sin tradición seriamos tan temblorosos como un violinista en el techo”.

Pero quien vive solo de la tradición, es como el que conduce un vehículo mirando solamente por el espejo retrovisor.  Apoyados en nuestra tradición, debemos apuntar al futuro. Como decía Charles Kettering, ingeniero e inventor que registró 140 patentes en Estados Unidos,  “Me interesa el futuro porque en él voy a pasar el resto de mi vida”.  Interesados en el futuro, apoyados en nuestra tradición, hoy, en nuestro INTEC ya en vísperas de sus 50 años, debemos repensarnos continuamente, a la luz de los tiempos y sus renovados requerimientos, para seguir siendo universidad a la vanguardia.

Ser vanguardia es ser confiable, asegurar no solo que hacemos bien lo que hacemos sino que hacemos muy bien lo que debemos hacer, porque, como dijo el profesor Theodore Levitt, profesor de la Universidad de Harvard: No hay nada peor que hacer muy bien lo que no hay que hacer.  Ese debe ser nuestro propósito para honrar la tradición a la que nos debemos: hacer muy bien lo que debemos hacer.  Por eso debemos conjugar tradición y cambio en nuestra vida institucional. Cambio mediante innovaciones, incrementales, continuas, pero también radicales, a saltos.  Tradición e innovación, pasado y futuro.

Combinando tradición y cambio, debemos enfrentar nuestro futuro con creatividad, sin temor a las incertidumbres de lo nuevo.  Quien no se arriesga, ni pierde ni gana, dice el dicho.  Debemos mirar al futuro con entusiasmo y atrevimiento.  Otear el futuro.  Adivinar los retos que nos va presentando. Anticiparnos en responder a los mismos.  Y construir nuestro Instituto, continuamente, con el firme propósito de ser los mejores en lo que hacemos. En lo que venimos haciendo como parte de nuestra tradición, retomada en nuestra presente Visión estratégica: “Ser un espacio que inspira creación de conocimiento, innovación y excelencia, para contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad”.

Trabajemos para ello.


[1] Puedes ver la película completa El violinista en el tejado en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=_OvGTFpnQSY

INSTITUTO TECNOLÓGICO DE SANTO DOMINGO, DIRECCIÓN: AVENIDA DE LOS PRÓCERES, LOS JARDINES DEL NORTE 10602, SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA APARTADO POSTAL 342-9 Y 249-2 • TELÉFONO: 809-567-9271 • FAX: 809-566-3200 • INFORMACION@INTEC.EDU.DO
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x